Ella lo perdió todo – Capítulo V

Dos metros antes de acercarse Catarina vio al hombre del bar, se detuvo en seco sosteniéndole la mirada, por un momento se sintió helada, y entonces recordó que nadie  sabía de sus encuentros más que ellos dos. Más relajada logró dar el siguiente paso sin que su hermana a su lado notara su reacción y juntas se acercaron a los tres hombres en la mesa.

-Hola mi amor- saludo Tatiana a Carlos con un beso.

-Tarde como siempre- comentó Carlos a Tatiana dándole otro beso y dirigiéndole una sonrisa. -Les presentó caballeros, ella es Tatiana Valverde y ella Catarina Valverde. Ellos son Roberto y Rubén Mendoza.- Culminó la cordial presentación.

Roberto observó a Catarina con tanta sorpresa que apenas pudo disimular. No le separó la vista como queriendo confirmar lo que sus ojos le transmitían.

-Mucho gusto señoritas -respondió Rubén el saludo. Esto sirvió a Roberto para reaccionar rápidamente.

-Un placer señoritas- respondió cortésmente dedicándoles una sonrisa a ambas hermanas.

Al verle sonreír Catarina no pudo evitar pensar en lo guapo que se veía aquella noche en su traje azul y su corbata a rayas.

-Son hijas del señor Esteban ¿cierto? -preguntó Rubén, suponiendo la respuesta.

-Así es, estamos muy agradecidas de que aceptaran la invitación de nuestro padre- comentó Tatiana.

-Nos dio mucho gusto que nos invitara. -fue la educada respuesta de Roberto.

-¿Y de donde conocen a nuestro padre? -Se atrevió a preguntar Catarina.

-Ellos llevarán la campaña publicitaria para la construcción de Centro Comercial -indicó Carlos a las hermanas.

-Oh, papá quedó sorprendido con la propuesta de la campaña, no dejó de hablar de eso por varios días.- dijo Tatiana emocionada.

-Pues eso nos alegra mucho, es un gran proyecto y estamos muy emocionados de formar parte.

Mientras aquella conversación fluía Catarina y Roberto luchaban por retener la mirada del otro y evitar que sus acompañantes los descubrieran.

Roberto apenas podía identificar en aquella mujer elegante y notablemente distinguida a la mujer misteriosa con la que había compartido dos noches clandestinas. Pero sin duda era ella, aquella mirada intensa y profunda, aquella sonrisa que alumbraba su rostro y generaba aquellos provocadores hoyuelos en dos mejillas sonrojadas, aunque fuera una sonrisa fingida, aquello formaba parte de lo más interesante de aquella hermosa mujer.

-Si nos acompañan los llevaremos hasta sus mesas. -Les indicó Tatiana – O mejor, pueden compartir nuestra mesa, veo que Carlos y ustedes ya se llevan bien, así no te aburrirás con dos mujeres amor – tomo la mano de su novio e invitó con la mirada a los demás a acompañarla.

Catarina camino junto a su hermana y Roberto junto a Rubén caminaron junto a Carlos, atravesaron dos puertas de madera que los llevó a un salón más grande con varias mesas redondas muy decoradas. Tatiana los llevó a una mesa donde les invitó a sentarse.

-En un momento mi padre dará una bienvenida y se servirá la cena. -dijo Tatiana mientras se sentaba junto a su novio. 

Roberto tomó asiento, conscientemente junto a Catarina.

-Estamos muy interesados en el nuevo sistema que Carlos ha implementado en otras empresas, le decíamos que esperamos poder implementarlo en nuestra compañía.

-Eso sería increíble Carlos, papá estaría muy contento de integrar las mejoras visuales en la campaña del Centro Comercial.

-Lo sé, imagino que por eso se apresuró a presentarnos en cuanto llegó Rubén.

-Eso suena a algo que mi padre haría.- comentó sarcásticamente Catarina.

-Escuche que tienes una tienda virtual muy popular Catarina ¿Ya tienes desarrollada alguna campaña de publicidad?

-No, la he manejado con la publicidad digital básica, y ha sido suficiente de momento, la línea de ropa de Tatiana es muy popular, se ha vendido sola prácticamente.

-¿Entonces Tatiana confecciona y Catarina comercializa su línea?

-Así es, llevamos años en el negocio, pronto vamos a establecer una boutique, aunque Catarina insiste en esperar que este el Centro Comercial para establecerla ahí. – Dijo Tatiana.

-Pues no es mala idea…- dijo Rubén antes de que sonara su celular. -Disculpen, debo responder. – Le dijo al grupo y logró agregar en voz baja a su hermano. – Es Camila.

-Rubén se levantó de la mesa y se alejó.

-Oh, mira Carlos, ahí están los representantes de la alcaldía, debemos presentarte.-Tatiana tomo a Carlos de la mano y se levantaron. -Catarina, acompaña a Roberto un momento, no tardamos.- Y se alejaron.

-Así que Catarina valverde.-Comentó Roberto mirando a Catarina con curiosidad y un destello de diversión, así le pareció a Catarina.
-Así que Roberto Mendoza.-respondió ella con un tono retador.

-Es un verdadero placer Catarina. Está especialmente hermosa hoy.

Catarina sonrió y Roberto sintió una alegría extraña al ver sus hoyuelos pronunciados.

-Gracias, el rojo siempre ha sido mi color y esperaba lucirlo en privado al final de la noche.

-Pues debo manifestar mi sincero interés por verla lucirlo, como sugiere, en privado.

Catarina sintió una excitación inusual.

-En un momento comenzará el discurso de apertura. Subiendo las escaleras del fondo- Catarina dirigió la mirada a unas escaleras de madera en forma de caracol al fondo del salón – hay una puerta blanca a mano derecha, la dejaré entreabierta. -Se levantó y le dirigió una mirada apasionada a la que Roberto se estaba acostumbrando. – En cinco minutos.- terminó Catarina antes de marcharse. Roberto la vio subir por las escaleras.

Pasados cinco minutos Roberto se acercó a Rubén, quien aún estaba al teléfono, y le dijo con muecas que buscaría el baño.

Se acercó a las escaleras garantizando que nadie lo viera y subió las largas escaleras hasta llegar a una estancia poco iluminada que llevaba a un pasillo largo, avanzando por el pasillo encontró una puerta entreabierta desde la cual se miraba una tenue luz. Entró a la habitación cerrando la puerta tras él, y encontró a Catarina sentada en una pequeña cama, en el centro de una habitación poco decorada, con una pequeña ventana oculta tras unas cortinas blancas.

Catarina se acercó a Roberto tomó su rostro y lo beso, él la acercó a sí mismo rodeando su cintura con sus manos, Catarina sintió como tocaba su espalda, Roberto se separó del beso un momento, giró a Catarina para ver su espalda, bajó el largo zipper del vestido y bajó muy suavemente el vestido de su cuerpo, besando su cuello, su espalda para después colocarse frente a ella, tomo su rostro y la beso apasionadamente, la llevó suavemente hasta recostarla en la cama, le desprendió su ropa interior, hasta verla completamente desnuda, la vio a los ojos y le dijo:

-Eres muy hermosa.- y beso sus labios, sus pechos, su sexo, beso cada parte de aquella mujer que le era realmente fascinante. 

Catarina desvistió a Roberto, acariciando todo su cuerpo, haciéndole el amor, deseándolo con una pasión que enciende, que es fuego y es danza. Una pasión que ella conocía, pero había olvidado.

Se hicieron el amor y se descubrieron disfrutando de cada gemido y cada caricia, sintiéndose atraídos por el deseo de la otra persona.

Reposaron pocos minutos en la pequeña cama, Catarina junto a Roberto, entonces Catarina se levantó de la cama y empezó a vestirse.

-Espera unos minutos para salir.- dijo mientras anotaba algo en un pequeño papel y se lo dejaba sobre una pequeña mesa de noche junto a la cama. Se acercó a él y lo beso suavemente. -Te veré abajo.

Roberto la vio salir y cerrar la puerta, se levantó, y comenzó a vestirse, al acercarse a la pequeña mesa de noche encontró en el pequeño papel que ella le dejó, un número de teléfono anotado.


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Cely

Bloguera, escritora y asesora.

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